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“El canto trovadoresco se coloca siempre en defensa de la vida”

Ligado directamente al Movimiento de los Sin Tierra, el trovador brasileño Pedro Munhoz trajo desde el sur de Brasil una canción comprometida con las luchas populares. Participó del Encuentro de la Canción Social “Canto de Todos Argentina 2015”, que se desarrolló en Buenos Aires en la última semana de mayo, junto a representantes de otros diez países. Alzó su voz contra el Capitalismo y apuntó que el arte y la cultura cumplen un rol fundamental para la transformación social.

Dialogó con Sebastián Echarry para el programa Rabia al silencio, que se emite los miércoles de 17 a 19 por FM De la Azotea de Mar del Plata.

¿Cómo te encuentra esta convocatoria para Canto de Todos? ¿Qué significa para vos?

Para mí siempre es una alegría muy grande estar con la gente de Canto de Todos, con los trovadores y las trovadoras. Yo soy un trovador brasileño que está en este proyecto desde el año 2004. Entonces, esta convocatoria en Buenos Aires es un momento de canto y de reflexión, donde nos miramos y preguntamos qué pasa en cada país, qué pasa con la canción que se hace en tu tierra, en tu sitio, en tu región. Intercambiamos experiencias y vemos por dónde cada uno de nosotros se puede ayudar para que la cosa marche siempre en dirección a la vida, a la esperanza, a una sociedad más igualitaria, más justa. El canto trovadoresco se coloca siempre en defensa de la vida.

¿Cómo es la relación de tu canción con el Movimiento de los Sin Tierra?

Yo trabajo con el Movimiento de los Sin Tierra (MST) desde hace muchos años, cerca de 20. Soy un amigo militante o un militante amigo. Es un trabajo muy cercano. Es mucho más que un trabajo, es una misión que cada trovador debe tener con su compromiso social. Y a mí me tocó colocar mi trabajo como una punta de lanza a favor de la reforma agraria, pero no solamente del MST sino de todos los movimientos campesinos de lucha de Brasil y del mundo.

¿Qué importancia tiene para tu parecer la canción y el arte dentro de la disputa simbólica en la construcción de Nuestra América?

Creo que tiene un papel decisivo. Marx siempre apuntó que el arte y la cultura son los protagonistas de la mantención de la superestructura, entonces nosotros tenemos que tener la conciencia del lado en que estamos: o combatiendo la superestructura con nuestro arte o colocando nuestro trabajo a favor o al servicio de ella. Hay que pensar, estás de un lado o estás del otro. Tenemos un papel muy importante, porque habrá un día en que nos enfrentaremos. Y yo espero ese día desde hace muchos años. Y cuando llegue ese día, ahí estaré con mi guitarra seguramente.

¿Cómo está la canción social, la canción popular, en tu país?

Tenemos una marca muy fuerte de influencia estadounidense. El Capitalismo en Brasil está muy arraigado. Y en el Capitalismo todo es consumo, todo se vende, todo se compra, en el arte es lo mismo. Pero hay pequeños espacios de resistencias a lo largo del Brasil. Es un trabajo muy difícil, un trabajo de hormiga, pero seguimos reconociéndonos, que es muy importante. Muchas veces estamos lejos unos de los otros pero sabemos que ahí estamos, eso es lo importante. Nosotros tenemos espacios de radiodifusión, como lo es Radio De la Azotea en Mar del Plata, radios y canales de televisión comunitarias en donde tenemos espacios para cantar y decir lo que pensamos. Pero es un trabajo difícil como sucede en todos los países de Latinoamérica en donde se da la mano imperialista.

En la música de Brasil hay una historia oficial. El arte y las decisiones políticas en Brasil siempre partieron de los hijos de la clase media, a lo largo de la lucha y a lo largo de la historia. Son los que siempre tuvieron acceso a buena escuela, a buena Universidad, los que tuvieron tiempo para pensar. Los hijos de los obreros no tienen tiempo para pensar, tienen que trabajar y aportar para su familia. Entonces, la historia de la música de Brasil es contada por una parte, porque vivimos en una sociedad de clases y la clase dominante hace, piensa y produce lo que le parece. Nosotros tenemos otra idea musical que seguramente no será parte de la historia oficial de la música brasileña. Con todo respeto, la historia musical de Brasil sigue siendo escrita y nosotros estamos aquí para hacer otra escritura distinta.

¿Dónde nace tu iniciativa por escribir socialmente, por sumarte como militante a través del arte, de tus canciones?

Mi dedicación a la canción social surge de mi papá, quien fue un militante político, preso en la Dictadura militar. Mi casa tuvo un ambiente musical, político y cultural, de ahí salgo yo. Mi hermano mayor, quien murió en el ´83, tenía una vivencia y un bagaje cultural y musical muy grande. Imagínate, él con 24 y yo con 12, conviviendo en la misma casa y aprendiendo todo. Yo soy del sur, de Porto Alegre, y escuchaba las radios de Uruguay, Argentina, Chile, Paraguay, con las canciones de protesta. Las primeras canciones cubanas que escuché llegaron en cinta de cassette muy secretamente. Además, me nutrí de la literatura que pasó por mi casa. Siempre estuvo ahí arriba de la mesa para leer. Siempre viví en un ambiente, en un espacio muy rico de literatura y discusión política. Vengo de una familia obrera, pero con un alto nivel de conciencia política y de clase, con cuestionamiento permanente. De ahí vengo yo.

¿Qué han significado para vos las experiencias del Zapatismo y del Movimiento de los Sin Tierra?

Yo creo que todos los movimientos campesinos y urbanos dejaron alguna baja en el Capitalismo. Hasta hoy los militares en Argentina tienen que dar cuenta de los hijos de la patria y ahí están las Madres de Plaza de Mayo, ahí están los piqueteros, ahí están los cañeros en el Uruguay, los Sin Tierra, los Sin Techo, los pequeños agricultores en Brasil, ahí están los zapatistas, los movimientos campesinos en Corea… creo que todo eso es una baja para el Capitalismo, porque al Capitalismo le gustaría mucho que fuéramos a luchar en su campo. Y cuando se va a luchar en el campo del enemigo y él es más poderoso, seguramente vamos a perder. Pero ahora cuando él tiene que venir a luchar en nuestro campo es mucho más difícil. Ahí está la Guerra de Vietnam para probar lo que estoy diciendo. Entonces creo que los zapatistas y los Sin Tierra son símbolos de un momento que crea un ánimo permanente en las generaciones que vienen surgiendo y ven esperanzadas estas experiencias.

Los movimientos sociales hoy, a diferencia de los partidos políticos tradicionales y de los sindicatos, hacen formación política permanente y con esto la lucha permanece fuerte. No se hace lucha política sin teoría y práctica, sin la praxis política, y los movimientos populares tienen una fuerza muy grande porque permanecen haciendo formación política de sus militantes. Eso para el Capitalismo es un horror. Ellos no quieren eso.

Un militante político del Movimiento de los Sin Tierra, del 15 y 16 de septiembre, hoy se sienta aquí contigo a discutir de formación política. Y esa formación la ha dado el Movimiento. Creo que eso es una amalgama y vamos haciendo un gran proceso. Y un día llegará el momento de la confrontación final.

Frai Betto, que es un gran pensador, decía “yo no quiero estar vivo para la cosecha, pero quiero seguir sembrando”. A mí no me importa el día de la cosecha, hay que seguir sembrando y sembrando, porque en algún momento eso va a tener algún resultado y seguramente los cambios en la sociedad que tanto queremos.

Podés escuchar la entrevista completa:

Radio de La Azotea