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Juicio CNU: declaró la primera testigo

Con un clima más tenso del que ya se venia viviendo, que en esta ocasión involucró de alguna manera a parte del público, el martes 24 de agosto se desarrolló una nueva audiencia en la causa CNU en el TOF 1 de la ciudad de Mar del Plata. La misma marcaba el inicio de las declaraciones testimoniales.

Desde la previa se respiraba un clima tenso, la cantidad de personas que se acercaron a la calle Luro para presenciar la audiencia que marcaría el inicio de las testimoniales en la causa colmaría la sala y, usando términos de otro ámbito, quedaría gente afuera. Lo cierto es que la audiencia arranca pasadas claramente las 10:20 con la negativa a declarar de cada uno de los testigos y una especie de “presentación”, en donde de a uno, y como lo parece ser durante el debate, encabezados por Gustavo Demarchi, se fueron sentando frente al estrado en donde describieron sus datos filiatorios y antecedentes penales.

Cuando se les preguntó por sus antecedentes, cinco de ellos (Mario Durquet, Fernando Otero, Marcelo Arenaza, Raúl Moleón y Raúl Viglizzo) mencionaron estar “absueltos” por el asesinato de Silvia Filler cuando en realidad se vieron beneficiados con la Ley Nº 20508 -que se llamó “ley de amnistía”- dictada por Cámpora en el ’73, que les diera la posibilidad de salir en libertad.

La tensión del lugar se profundizó cuando el acusado Durquet frente al estrado -a viva voz- dijo sentir sus derechos humanos violados “ya que veo mi presunción de inocencia vulnerada” desde el 2001, esto debido a unos pañuelos que históric@s militantes de DDHH y familiares de las víctimas llevaban sobre sus hombros con las inscripciones de las victimas de la CNU. Ante el pedido formal de José Galán (su abogado defensor) de que se retiren los mismo de la sala (sin ningún argumento válido, por cierto), el tribunal llamó a un cuarto intermedio y a su regreso le impuso a los asistentes que bajaran los mismos o incurrirían en un delito aunque no llegaron a esgrimir una pena concreta por hacer caso omiso.

El “centro de la escena” fue copado por el doctor Horacio Insanti, en esta ocasión pidiendo la excarcelación de sus defendidos basada en la ya remanida y supuesta coacción de parte de la fiscalía a la testigo Massid. Derivó en un nuevo cuarto intermedio en la sala para que el tribunal decidiera y dé respuesta negativa al pedido del abogado defensor de Juan Pedro Asaro y Raúl Viglizzo.

Cuando se preveía que Jorge Casales fuera el primer testigo en declarar, ya que Salerno por un problema de salud no se iba a hacer presente (tuvo un ACV hacía unos días) el tribunal volvió a sorprender y llamó a la testigo Lidia Ruggeri, quien por aquellos años período (’73-’75) se desempeñaba haciendo tareas administrativas. Su declaración transcurría de forma normal, en donde resaltó la brutal amenaza que sufriera en boca de Eduardo Cincotta, que por aquellos años se desempeñaba como secretario académico de la facultad junto a Demarchi.

Si algo faltaba para que el clima se terminara de enrarecer era que el acusado Gustavo Demarchi interrumpiera a la declarante para efectuar ¿una pregunta?. Cuando esto ocurrió el fiscal federal Daniel Adler pidió que se respete la resolución de casación que no le permitía a él efectuar preguntas en forma personal y que debía hacerlo mediante su co defensor el Doc Benvenuto, diciendo que “En este tribunal un acusado por delitos de lesa humanidad acaba de interrumpir a una testigo”. El tribunal, luego de una nueva dilación, resolvió que la resolución de casación les da la potestad de decidir cuándo si y cuándo no puede preguntar el acusado, permitiéndole en este caso su intervención.

Las amenazas de Cincotta se producen tras pedirle este a la testigo que cambiara algunos puntos de un contrato de la universidad, cuando Otero, junto a Carlos “Fliper” Gonzalez viajaron a San Juan para asesinar al diputado Pablo Ramón Rojas, en el intento y al defenderse Rojas mata a Gonzalez. Es allí cuando Cincotta la amenaza diciéndole que iba a aparecer muerta junto a sus hijos en una bolsa, haciendo referencia a un cadáver que había aparecido muerto en cercanías de la terminal de trenes.

Luego de la declaración de Ruggeri, y cuando todos tenían en mente que seguiría Jorge Casales, el tribunal
informó que uno de los integrantes del mismo debía tomar un vuelo “urgente” a las 16ss por ende no se llegaría a tomar declaración completa al testigo ya que a las 14 deberían terminar la audiencia. Eran cerca de las 12 y se consultó a las partes qué creían conveniente. Desde la fiscalía y la querella pidieron que al menos comenzara a declarar ya que el testigo ya estaba allí desde hacía horas y sobre todo buscando preservar la salud del mismo, al considerar el stress que viven en esa condición. Mientras que tanto Insanti como Demarchi pidieron que se postergara y Casales diera todo el testimonio junto como para que su derecho a la defensa no se viera perjudicado.

Se decidió llamar a un cuarto intermedio hasta el próximo 7 de setiembre en donde en principio declararían 4 testigos.

Radio de La Azotea