Radio De la Azotea cumple 22 años y no hay festejo

Editorial Javier Germinario – 16 de febrero 2026 De la Azotea fue celebración desde el inicio. Fue una fiesta de la comunicación popular y participativa siempre. incluso con la ostentación de que las fiestas, los encuentros, las reuniones, los corsos ocupando la calle nos salieran mejor que el aire. Radio en frecuencias ajenas, pero fiesta. Radio a cinco cuadras, pero fiesta. Fiesta por el transmisor nuevo, o por la antena grande. Fiesta para mudarnos y porque nos mudamos. Fiesta para no quedarnos mudos, sin aire.

En 22 años todos los días hicimos algo por este proyecto. Que equivale a decir que hicimos algo por nosotros mismos, sí. Pero también y, sobre todo, por los demás. Por las comunidades postergadas, por las personas vulnerables. Por facilitar el acceso a un medio de comunicación a quienes tienen necesidades.

Podemos decir con orgullo que nuestra tarea cotidiana es más grata cuando una demanda pública es escuchada. Cuando un pedido tiene curso de resolución en manos de las autoridades. Cuando un grupo, una organización, un colectivo, una entidad, ocupa el lugar de emisor y su expresión trasciende desde el estudio o desde sus sedes a través de los micrófonos y del 88.7 y llega hasta donde ellos quieran, hasta dónde necesitan y hasta dónde siempre se negaron a escucharlos.

Claro que nos gustaría estar celebrando. Pero nos toca enfrentar la misma inhumanidad que enfrenta el pueblo. La misma hostilidad desde el poder con la que intentan arrasar lo colectivo, la fraternidad comunitaria, las solidaridades. También sobrellevamos la retracción de quienes han gozado de lugares de representación y privilegio (algunos actualmente) enarbolando las banderas de las reivindicaciones populares, el “nadie se salva solo”; que hoy contradicen con egoísmo.

A unos y otros les dejamos claro que los conocemos bien. Y que hoy no festejamos pero para tomar impulso. Que todos los días decenas y decenas de actores comunitarios tomamos aire y hacemos radio para transformar las organizaciones sociales, las entidades cooperativas, los sindicatos, los espacios culturales. Hacemos radio para transformar el arte, la cultura y los espectáculos, los territorios, las instituciones, la educación y el trabajo.

Hacemos radio para transformar el acceso a la salud, a la salud mental, a los derechos, las inequidades de géneros, y la política. La apatía, la anestesia y la indiferencia están planificadas. El compromiso, la organización, la solidaridad, son parte de la identidad comunitaria. La comunicación puede y debe producir transformaciones.

Radio De la Azotea cumple 22 años y no hay festejo. Hay esfuerzo, tenacidad, muchos -nuevos, desconocidos, simultáneos y más- obstáculos. Y prioridades entendibles, necesidades comprensibles. Resistencia, insistencia. Aire para mantenernos vivos. Y la certeza de que también transformaremos esta adversidad para seguir transformando todo.