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“La canción tiene que ir de la mano con la lucha»

Jaz Arenas es impulsor y organizador del Encuentro de la Canción Social “El Sinsonte” en Duitama, Boyacá, Colombia. Tiene un disco editado, llamado “Somos revolución” (2013), con diez canciones de su propia autoría. Representó a Colombia en el encuentro “Canto de Todos Argentina 2015”, que se desarrolló en Buenos Aires a fin de mayo pasado, auspiciado por el Ministerio de Cultura de la Nación, oportunidad en la que dialogó con Sebastián Echarry para el programa Rabia al silencio, que se emite los miércoles de 17 a 19 por FM De la Azotea.

“La canción tiene que ir de la mano con la lucha, porque se dignifica la canción y se dignifica la lucha”, expresó el joven cantautor. Su estilo está marcado a fuego por la canción comprometida. En sus letras defiende la identidad latinoamericana y la memoria.

Su primer disco tiene una sonoridad clara, en donde se escuchan guitarras españolas, acústicas y eléctricas, cajones peruanos, bajo y otros instrumentos, siempre como base de una voz potente y firme para decir lo que su pensamiento y su corazón marcan. No tiene ataduras de género para incorporar guitarras eléctricas en los siguientes temas, ubicadas en oportunos planos sonoros. Es un trovador que canta a su tiempo y su lugar.

 ¿Qué importancia tiene para vos la canción testimonial?

Yo creo que la canción como tal desde su nacimiento siempre ha sido como un testigo vivo de lo que pasa en nuestro alrededor. La importancia real es que a través de ellas y a través de la trova, los cantores podemos mostrarle al mundo entero qué es lo que sucede. Es como una forma de ser vigías y actores también del cambio social. Eso es fundamentalmente lo que sucede con la canción. La canción tiene que ir de la mano con la lucha, porque se dignifica la canción y se dignifica la lucha.

¿Cómo definirías tu propuesta musical? 

Es una propuesta bastante combativa. Yo no vengo de un entorno fácil para hacer canciones. Es un tanto “frentera”, como se dice en mi país. Tiene un sinnúmero de géneros porque yo creo que en sí no interesa el género en el que estés cantando, siempre y cuando lleves un mensaje claro y la canción pueda decir y defenderse por sí misma, mostrar lo que quiere mostrar. Mi canción es un solo mensaje, se mueve por todo lo que podamos hacer a nivel musical, pero el mensaje es claro en todos los temas. Hay temas autobiográficos y otros completamente testimoniales, que muestran lo que vivo a diario, lo que veo, lo que escucho, lo que veo con las luchas campesinas y demás.

¿En qué momento decidiste abocarte a este tipo de canciones?

Yo nací en la canción escuchando a Silvio Rodríguez y a Vicente Feliú. Desde ellos, para mí no tenía sentido ninguna otra canción que no tuviera un mensaje. Entonces, cuando yo tomé por primera vez una guitarra, ya tenía claro que no quería hacer ninguna otra cosa. Quería hacer canciones y mostrar lo que vivía, lo que quería decir, acompañado por mi guitarra.

¿Cómo está la canción trovadoresca en Colombia?

Los que hacemos trova estamos resistiendo, no es nada fácil. Pero lo damos todo por la canción a diario. Hay trabajadores de la canción también en Colombia. Nos dedicamos a hacer canciones, a mostrarle al mundo entero lo que sucede a través de ellas. En Colombia tenemos un conflicto conocido por el proceso que se lleva ahora, de 50 años. Pertenecemos a un país con un gobierno tradicionalista de derecha, manejado siempre por las mismas familias, y los que hacemos canción social nos sentimos solitarios. No teníamos un espacio antes de “El Sinsonte” para conocernos.

¿Qué es y cómo nació el encuentro “El Sinsonte”?

Es un encuentro que hacemos en Duitama, Boyacá, una ciudad que queda a tres horas de la capital, Bogotá. Se llama Encuentro de la Canción Social “El Sinsonte”. Este año es el quinto consecutivo. El primero lo hicimos con otro nombre, fue un homenaje a Facundo Cabral, a ocho días de su asesinato. Nos reunimos entre varios trabajadores de la canción, pusimos el sonido y todo. Logramos una convocatoria inesperada, tuvimos un desborde del auditorio de 500 personas y decidimos volver a hacerlo el próximo año. Ganamos un espacio para la canción social que no teníamos. Nació “El Sinsonte” como tal en 2012. Es un espacio gratuito para todas las personas, sin ningún distingo de clase ni nada de eso. Somos trovadores de todo el país e intentamos tener todos los años un trovador internacional. Lo creamos por necesidad. Necesitábamos cantar lo que componíamos, decir nuestro mensaje.

¿Qué significa para vos haber sido convocado al encuentro Canto de Todos en Argentina?

Son los sueños de toda mi vida llevados a cabo en un solo encuentro. Fue muy emocionante poder ver a Luis Enrique (Mejía Godoy), a Ricardo (Flecha), a Vicente (Feliú) mismo. Yo le contaba a él que la primera canción que canté en mi vida fue “Una canción necesaria”, de las guevarianas, al Che no in memorian… “tu piel ligada al hueso se perdió en la tierra, la lágrima, el poema y el recuerdo están labrando sobre el fuego el canto de la muerte con ametralladoras doradas desde ti…” y ahora llegar y verlo. Tuve que prepararme psicológicamente para eso. Además, tuvimos la oportunidad de estar también con el hijo de Mercedes Sosa (Fabián Matus) fue también un detonante para todas mis emociones.

Podés escuchar la entrevista.

Radio de La Azotea