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Juicio CNU: Casales y Soares apuntaron a Demarchi en sus testimonios

Continuaron los testimonios en la audiencia oral y pública del juicio CNU por asociación ilícita. Jorge Casales y Eduardo Soares fueron quienes comparecieron ante el tribunal. El debate se reinició luego que la última jornada, la que marcó el inicio de las testimoniales, terminara abruptamente por “un vuelo que debía tomar uno de los jueces”.

Distintos organismos de DDHH presentaron  una serie de escritos y llamaron a que los organismos y partidos políticos acompañaran en la audiencia del lunes.

El testimonio que mostró el comienzo de la jornada fue el de Jorge Casales, representante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en aquellos años (década del ’70). Estudiaba derecho en la Universidad Católica y era compañero de Enrique «Pacho» Elizagaray (una de las víctimas del «5 x 1»). Detalló que a través de los años hizo una investigación (y fue en lo que hizo foco) sobre el secuestro y asesinato de María del Carmen «Coca» Maggi.

Comenzó afirmando que el asesinato de René Izús (febrero de ’75) generó que el rector de la Universidad Católica de MdP, Hugo Grinberg, le recomendara a la Secretaria General (y docente) de dicha casa de estudios (Maggi) que «se tomara licencia» porque sospechaba que le podría pasar algo. Ella le dijo que en julio lo haría pero no llegó a hacerlo. En mayo la desaparecieron. Asimismo. Casales sostuvo que Maggi no tenía militancia política pero sí «militó el proyecto de universidad popular, inclusiva porque era con todos adentro. Docentes, no docentes, con los estudiantes».

Y la mencionó como muy cercana a los estudiantes en la lucha por la flexibilidad del arancelamiento de la Universidad Católica. Lograron, con el apoyo del obispo Pironio que no sólo los escuchó sino que directamente quitó dicho arancel y planteó como alternativa la fusión de la universidad provincial con la católica (que daría origen a la Universidad Nacional de Mar del Plata). Lo que les costó amenazas con pintadas como «Pironio usurero de los montoneros» o «Pironio obispo rojo” y amenazas de muerte vía telefónica a Grinberg y Maggi o de bomba en las instalaciones educativas. Agregó que si bien no eran firmadas, las amenazas provenían de sectores como la CNU porque ya había alguno de sus integrantes vinculados, como Eduardo Cincotta.

En otro tramo, Casales dijo que en abril del ’75 es designado como rector interventor de la Universidad Provincial José Catougno, que en el ’73 había buscado «limpiar a los infiltrados marxistas» del Partido Justicialista (Demarchi y Juan Antonio Garivoto, aparecen firmando una solicitada de dicho año) y que desde ese momento procuró hacer lo mismo en la universidad. Se «cesantearon, limitaron en sus funciones» a más de 50 integrantes de la planta universitaria, entre ellas a Maggi esgrimiendo «ideas izquierdistas”. El testigo mostró al tribunal el documento en donde se marca su “limitación” en el cargo de ayudante alumno de cátedra. Junto a él aparecen algunos nombres de actuales desaparecidos y firmado -según lo declarado- por Cincotta. El imputado Demarchi “tradujo” los términos universitarios que se utilizaban en el mismo: sostuvo que la palabra “limitar” en el ambiente significaba “cesantear”.

Casales contó cómo “golpeó en el corazón de la iglesia” la desaparición de «Coca» Maggi, pieza fundamental en la tarea de fusionar la universidad provincial y la católica. “El 9 de mayo del 75 con tres autos y gente que se hacía pasar por policía secuestraron a Maggi». Y relacionó el echo a las actuaciones de la CNU ya que “los curas estaban seguros que a Maggi la secuestró la CNU” y habló de «reciprocidad» por un atentado que sufrió Cincotta en su estudio con una bomba.

El testigo compareció frente a los jueces Víctor Bianco, Elvio Osores Soler, Luis Imas y Alfredo Ruiz Paz, por casi tres horas (más las preguntas de las querellas y abogadas/os defensores). Brindó pormenorizados detalles de todo lo que le fue consultado por todas las partes. En otro tramo de su exposición trajo a cuento una anécdota que habla por demás: Pironio había pedido una entrevista con Catougno y cuando llega, lo reciben Demarchi y Cincotta.

Luego respondió sobre el «5 x 1» tras la muerte del líder de la Concentración Nacional Universitaria, Ernesto Piantoni. Habló de cómo el padre de «Pacho» Elizagaray (militar retirado, abogado) le advertía a su hijo sobre su militancia ya que «cada discusión que yo tengo con Demarchi en tribunales siempre se acuerda de vos…y todavía te voy a tener que ir a reconocer a un baldío». Y agregó que antes de ser asesinado, le habían hecho pintadas como «Pacho sos boleta».

El titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat, estuvo en la audiencia y resaltó lo referido por el testigo sobre las palabras de Demarchi al padre de quien fuera el referente de la JUP en toda la ciudad.

Tras la muerte de Piantoni, Casales tiene que abandonar Mar del Plata ayudado por un amigo. Juan Gasparini (referente regional de Montoneros) había reunido a un grupo de militantes y les había dicho que debían dejar sus cosas e irse de sus domicilios y buscar un sitio seguro porque en la ciudad ya estaban miembros operativos de la CNU La Plata. «Pacho», según el testigo, tenía un «lugar seguro», en el que de todas maneras fue asesinado (casa de su tío Videla).

Tras referirse a los acusados uno por uno, consultado por el MPF, el foco se puso en Demarchi. Como fiscal federal en distintos hechos: como en el asesinato de Silvia Filler, el secuestro y asesinato de Maggi, como en los «5 x 1» quien tenía esas causas para investigar. Su actuación pasaba por dictar rápidamente absoluciones provisorias y las causas no avanzaban en su esclarecimiento.

Eduardo Soares: «el CNU se convirtió en una banda parapolicial con lazos directos con la policía y con la Armada»

A su turno, Eduardo Soares también brindo un testimonio claro y con detalles de las circunstancias y contexto de los hechos que se juzgan. Se refirió a una reunión de no más de 15′ a fines del ’73 o principios del ’74 en el marco del llamado de Perón a la unificación de la Juventud Peronista de todo el país en la que por única vez tuvo «frente a frente» a Demarchi. El acusado estaba acompañado por Ernesto Piantoni, se presentaron como CNU, y Soares  estaba junto las organizaciones de izquierda. El ex fiscal federal a los gritos les increpaba que detrás de ellos estaban FAL y Montoneros (que no era independientes) y tras ponerse «acalorada», el encuentro fue levantado.

En la Universidad Católica, Soares estudiaba derecho y señaló que allí vio de pasada a Demarchi junto a otros CNU. Dijo que en «nació, se desarrolló, tuvo el máximo nivel de presencia en la universidad de Mar del Plata», dicha organización. Y agregó que «originalmente era una organización de la derecha política. Posteriormente se transformó en una banda armada con un alto poder de relación con las fuerzas policiales y fuerzas armadas». Marcó un quiebre tras el asesinato de Silvia Filler: antes de ese hecho, los enfrentamientos eran verbales, y después del ’73 (y tras la muerte de Perón) en la ciudad «el CNU se convirtió en una banda parapolicial con lazos directos con la policía y con la Armada» y que acá el lugar de la Triple A lo ocupó dicha organización.

Ya como oficial en Montoneros, detalló que esa organización había establecido que ninguno de sus integrantes se resistiría a un arresto oficial ni harían «acciones ofensivas». En todos los operativos encarados por los operativos de la CNU (de La Plata o de esta ciudad) se presentaban como policías y por eso se les abría las puertas: por eso, detalló Soares que se produjeron bajas en las filas de la izquierda peronista: como el caso de «Pacho» Elizagaray. Reforzó el vínculo que había entre los integrantes de la CNU de La Plata y de MdP al decir que Disandro era orador en varias conferencias aquí y también mencionó que Gasparini (referente de Montoneros y coincidiendo con Casales) les advirtió que debían abandonar sus casas porque operativos de la organización platense estaban en la ciudad.

En otro tramo de su comparecencia, Soares habló de las particulares de cuando estuvo detenido y del secuestro y asesinato de su padre (ambos en el ’75). En ambas causas el fiscal fue Gustavo Demarchi y por su detención, el por entonces funcionario  judicial pidió 18 años citando la Ley 20840 (de Seguridad Nacional) más otras acusaciones. Fue condenado a 8 y tras apelar la pena se redujo a 6 años. Fue torturado en la comisaría 2ª de la ciudad y llevado a Sierra Chica, donde fue visitado por la defensora oficial Teodoris y por Demarchi.

A Eduardo Soares, un comando de Montoneros intentó liberarlo de la comisaría pero fracasó y sufrió una baja. El testigo refirió que la defensora Teodoris le dijo «¿qué pretendías que hiciéramos con tú papá? Tu papá intervino y le dio todos los datos al comando que asaltó la comisaría». Este dato fue tomado por el titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat y se investigará en otra causa.

Al padre de Soares lo fueron a buscar (sería secuestrado y luego fusilado) y al golpear la puerta se presentaron como policías. «El CNU operaba con una estructura militar o una infraestructura proveída por el Estado y las fuerzas de seguridad», afirmó el declarante. Aportó al tribunal las fojas de la causa de su padre. Muy pocas ya que rápidamente Demarchi había pedido el sobreseimiento provisorio, confirmado por el juez federal y que la testigo, la madre de Soares fue citada sólo una vez y al estar ésta en Buenos Aires no se presentó. No fue citada en otra oportunidad la principal testigo de esos hechos.

Sobre la muerte de Piantoni, aseguró que nadie de Montoneros Mar del Plata había sido porque si no él lo conocería y no es así.

Radio de La Azotea