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Pandemia, Gobierno local y operaciones mediáticas

La siguiente es un editorial de quienes escribimos y leemos estas líneas de lunes a viernes en «Mundillo Merienda». Verteremos opiniones sobre el Gobierno Municipal y sobre cuestiones vinculadas a la radio pero en todos los casos se trata de nuestra opinión, de nuestro parecer y no hablamos en nombre de Radio Comunitaria De la Azotea. Hecha la aclaración, comencemos:

Editorial de «Mundillo Merienda» 5 de octubre de 2020

Este fin de semana se conoció la noticia (note usted aquí ya la pata de los medios hegemónicos de comunicación) del traslado de un paciente internado en el HIGA, que tuvieron que llevar a un hospital de CABA porque en nuestra ciudad no había un respirador disponible para alguien que no tenía obra social. Y no contar con asistencia respiratoria, para ese hombre, en ese momento, implicaba morir.

Esa situación no la vivió solo el hombre en cuestión. También su familia ante esa noticia y la angustia que provocaría para cualquiera saber que un ser querido puede morir por no poder recibir los cuidados necesarios, ni pagar por ellos en un sanatorio privado, claro. Y cualquier ciudadano o ciudadana que maneje un toque la empatía.

Porque quizá se nos olvida, pero aún en pandemia los sanatorios privados son ni más ni menos que empresas que se dedican a lucrar con la salud y que no hacen caridad. Entonces, si una obra social o vos, o algún familiar, o quien sea, no paga por ello, no podés acceder al servicio, aún cuando la falta de acceso pueda implicar la muerte.

¿Si eso es ético? Y… es una pregunta profunda que nos hacemos “y el mundo está organizado de tal manera, que tenemos el derecho de elegir la salsa con la que seremos comidos” decía el gran Eduardo Galeano, y qué verdad. Es triste pero es un poco así. Y de pronto es difícil pensar que eso puede cambiar y, de hacerlo, no puede ser en medio de una pandemia, ¿o si? Bueno, seguiremos pensando juntes. Lo cierto es que hoy funciona así, y no nos queda otra que ser conscientes de ello.

Volvamos a los medios de comunicación. Porque acá hay un punto central y no va a ser hoy el día pero qué debate profundo nos debemos socialmente sobre cómo funcionan, cómo operan, cómo construyen relatos basados en hechos que pueden ser, o no ser verdad, pero eso no importa, solo importa si vende, si pega, si hace que hagan click. Bueno, otro día charlamos de eso, da para largo.

En ese contexto antes descrito, pos traslado de paciente a un hospital de CABA se «filtra» un audio, supuestamente privado, del Intendente Guillermo Montenegro. El audio que en teoría estaba destinado a un amigo. Eso dice en un video el propio Intendente horas después de que se viralizara el mismo. Los medios juegan un rol tremendo de nuevo y el audio está «en todos lados».

Y entramos en una comunitariamente, como el virus. Y no vamos a decir que no nos reímos cuando leemos Twitter y hay referencias a lo trucho del audio de enojado del Intendente, con una parsimonia y una pasividad que no era propia ni del guión.

El intendente denunciaba un armado de ese escenario para perjudicarlo. Salió un comunicado del Pro y la Coalición Cívica a nivel local en el mismo sentido. Luego, en el video, se disculpó. Pero, ¿qué tipo de discusión política es esa en este momento?

Mar del Plata tiene 250 mil personas que viven en la pobreza. Pobreza no es poco, pobreza es que no alcanza. 77 mil en la indigencia, es decir, en la miseria. Y otras 65 mil, desempleadas.

Guillermo Montenegro fue elegido por la población marplatense para gobernar la ciudad. Gobernar implica ejercer la dirección, la administración y el control de un Estado, con todo lo que ello conlleva. El Gobierno Municipal, que a esta emisora no le atiende el teléfono de manera directa con el primer mandatario sino a partir de sus segundas y terceras líneas, se está haciendo deliberadamente el boludo. Está dejando a Mar del Plata y Batán libradas a su suerte. ¿Qué tipo de política de gobierno es decir que «no van a criminalizar a quienes quieran trabajar»? ¿Cuáles son los parámetros que rigen para quienes sí abren? ¿Quién controla? ¿Cómo? Estas y muchas otras preguntas nos gustaría hacerle al intendente si accediera a una entrevista con Radio De la Azotea.

El peligro y los riesgos que implican las decisiones que se están tomando a nivel municipal en cuanto a la gestión de la pandemia o a la determinación de políticas para la contención de la misma, deja mucho que desear. Así como las argumentaciones de sus funcionarios y el triste papel de filtrar un audio que el Intendente le mandó enojado a un amigo enojado.

Estamos viviendo una pandemia, una crisis sanitaria y económica de índole mundial que no tiene precedentes. No hay un solo gobierno en el mundo que sepa qué hacer al respecto. Y no aceptamos comparaciones, porque la Argentina es acá, nuestra idiosincrasia es así y las decisiones hay que tomarlas en este escenario y con esta gente, no con otra. Entonces lejos de cualquier comparación, dediquémonos a pensar cómo podemos salir de esta, todes juntes, porque no queda otra hermanes.

El fin de semana hubo médicas, enfermeros, y personal de salud que tuvieron que verse envueltos en una situación tristísima, tenían que elegir a quién conectar a un respirador ¿Se pueden imaginar ustedes en esa situación? ¿Podrá el Intendente o alguno de sus funcionarios y funcionarias ponerse en esos zapatos? ¿O en lo único que vamos a pensar es en la temporada? La temporada es para unos pocos y, en estas circunstancias, no va a sacar a ningún empresario del escenario de crisis actual en el que vivimos, al que no hay que olvidar que se le suman 4 años de un gobierno neoliberal, el macrismo, que vació, que destruyó las Pymes, que tomó medidas en contra del pueblo y que nos regaló una deuda pública por los siguientes 100 años.

Si podemos manejar unos gramos de empatía enseguida veremos que no es justo que el personal de salud tenga que vivir esa situación, tenga que ver morir cada día personas en sus brazos para que la Secretaria de Salud Municipal diga, sin pelos en la lengua, que si queremos hacer actividades al aire libre y respetamos el distanciamiento ello no implica riesgo alguno. Porque todes vimos las imágenes de la costa, llenas de gente cada vez que hace más de 20 grados. La responsabilidad por parte de quienes tienen cargos políticos es crucial.

No podemos construir sobre el egoísmo una sociedad igualitaria. No se trata de libertades individuales, no se trata de que vos tengas la libertad de caminar por la costa, de que vos tengas la libertad de ir a tomarte una birra, de que vos tengas la libertad de abrir tu negocio.

Porque qué libertad tiene, entonces, un enfermero o enfermera que gana 30 mil pesos y tiene que convivir con una situación que a cualquiera le dejaría un hueco en el alma.

¿Qué libertad tienen los y las medicas? ¿Pueden no ir a trabajar como medida de protesta por la anarquía en la que nos sumió el Gobierno Municipal por la falta de controles? No, no pueden. Entonces no se trata de libertad. Se trata de solidaridad, de empatía y de construir una sociedad más justa e igualitaria.

Los medios tienen un papel determinante en este juego. Cobran fortunas de dinero por parte del municipio, en concepto de pauta, para decir, para callar, para desvirtuar. Entonces los mismos medios que fogoneaban una apertura de actividades día tras día durante meses, cuando todo abrió y nadie decía nada desde el municipio, callaron. Y ahora juegan el juego de llevar y traer voces de municipio y provincia, siempre haciéndose los «objetivos», claro.

Tiran la piedra y esconden la mano, y a nosotres esa no nos cabe, no nos queremos hacer les boludes.

Entonces decimos, entonces hacemos. Hoy es tiempo de quedarnos en casa, de cuidarnos entre todes y de disminuir al máximo posible los riesgos de contagio. Porque la situación es delicada, porque estamos al filo de no poder contar con una cama con respirador para quien no tiene obra social. Esa situación no nos puede dar igual, no nos puede ser indistinta, porque no creemos que así sea la vida, porque no queremos que así sea este mundillo.

Lola Primo, Santiago Cobos Royo, Hernán Genovese, Juan Manuel Quintanilla.

Radio de La Azotea