Último informe de femicidios 2022

En “La Revolución de la Mañana” entrevistamos a Laura Hochberg, integrante del Observatorio de Femicidios de Mar del Plata, para hablar sobre los nuevos informes que se arrojaron, con datos a nivel nacional.

El caso de Valeria Luján González (28) conmocionó a todo Gral. Pueyrredón, cuando a comienzo de 2023 se la encontró en la cámara séptica de su domicilio, presentando signos de golpes y estrangulamiento. Según Laura, “En nuestra ciudad tenemos una gran preocupación porque ya tenemos un femicidio, y la evidencia da número concretos: no alcanza, se necesita presupuesto. La vivienda sigue siendo el lugar más inseguro para las mujeres. Por otro lado, es importante que la mayoría de la gente se comprometa en lo que le pasa a la víctima, y ayude a denunciar”.

A continuación dejamos el informe completo:

Ofemmm- Observatorio de femicidios de la
Multisectorial de la Mujer de Mar del Plata.

La Convención de Belem do Para, firmada en 1995 define la violencia contra la mujer
como «cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o
sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer tanto en el ámbito público como privado»
. Y por femicidio; según Diana Russell «El asesinato de mujeres por hombres motivados por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia las mujeres». Por su parte María Luisa Femenías , entiende a la violencia de género como una forma de violencia, a la que denomina “ejemplifcadora” o “reparadora”, y que reconoce su origen en ya anticuados paradigmas patriarcales que ponen al hombre como referente
único de los valores; por tanto, este tipo de violencia constituye una reacción de autodefensa de la identidad del hombre ante una mayor autonomía de la mujer, y su objeto es reparar la autoestima masculina —que se resintió cuando este consideró menguada su virilidad—.Femenías comprende a la violencia de género como una reacción del hombre, en su carácter de disciplinante de un orden natural, frente a un comportamiento de mujer que, entiende, constituye una ruptura de ese orden establecido.
Nuestra legislación incorporó la figura de femicidio en la reforma de 2012, mediante Ley
26791, tipificando en el Código Penal el homicidio cometido contra una mujer que fuera
perpetrado por un hombre y en el que mediare violencia de género. Tras una década de la incorporación de esta figura legal, fueron creciendo año tras año la violencia de género (VG), los femicidios y las tentativas, considerando a las mismas cuando las lesiones físicas ocasionadas a una mujer tengan algún precedente de violencia respecto del mismo agresor. Es aquella situación en la que la persona agresora
atenta contra la vida de la persona en situación de violencia de genero. En el período comprendido entre el 1/1/2022 al 31/12/2022 hemos registrado un total de 220 femicidios, 17 femicidios vinculados y 55 intentos de femicidio entre septiembre y diciembre 2022. Como datos relevantes del panorama de gravedad de la VG mencionamos:

● Que el 91% de los femicidios fueron cometidos por personas del círculo de conocidos
de la víctima (parejas, ex parejas y/o familiares o conocidos), por lo tanto se demuestra
que la casa sigue siendo el lugar más inseguro para las mujeres y diversidades que
sufren violencia ya que el 66% de los femicidios se cometieron en la vivienda de la víctima
o la vivienda compartida. Irónicamente el convenio domestico patriarcal ideal (la pareja heterosexual) conlleva el mayor potencial de femicidio. Si bien no es legítimo suponer que el elemento misógino
siempre está presente cuando un hombre mata a una mujer, si es muy probable que sea
el caso en la mayor parte de los asesinatos de mujeres a manos de sus esposos legales
o de sus compañeros con quienes viven en unión libre. Afirmamos que la violencia en la casa es determinada por ese lugar dependiente, de opresión y desvalorizado, que tiene la mujer e identidades feminizadas en la sociedad y la familia, como objeto de propiedad y al servicio del hombre con siglos de práctica y de naturalización de esa práctica. Son siglos de opresión donde las clases dominantes
justifican y naturalizan el patriarcado, o sea, la inferioridad de la mujer, su obediencia al
padre y marido, sus deberes y castigos.
● El informe que realizó la Dirección Provincial de Situaciones de Alto Riesgo y Casos
Críticos del Ministerio de la Mujer y Diversidad de la provincia de Buenos Aires sobre
las situaciones en que intervinieron durante los meses de enero a septiembre del 2022.
El mismo detalla que se efectuaron 1778 intervenciones en 108 municipios. Algunos de
los datos más relevantes señalan que se intervino en 373 situaciones de violencia por
razones de género en las que la vida de las mujeres corría peligro, sobre ese total se
detalla que hubo 254 situaciones de Alto Riesgo y 119 de tentativa de femicidio.
● Según datos de la fiscal Graciela Trill, a la Fiscalía de Intervención temprana en familia
y violencia de género, desde enero a noviembre/2022 llegaron 2000 causas por VG.
● Un alto grado de porcentaje de agresores y femicidas que incumplen la restricción
perimetral por lo cual, y hasta tanto no haya cambios de fondo en el Sistema Judicial, es
necesario el monitoreo eficaz a los victimarios para asegurar que no violen la medida
cautelar que justamente impone la justicia. Observamos que el acceso a la justicia sigue siendo uno de los principales motivos de preocupación ya que, en muchos casos, las personas en situación de violencia de género son revictimizadas con largas horas de espera para ser atendidas o múltiples barreras
burocráticas. Es necesario más personal judicial y policial capacitados en Ley Micaela ya que la perspectiva de género es la mirada que deben tener estos operadores para tratar con un grupo tan vulnerado, justamente una mirada con la suficiente sensibilidad para discernir las diferentes formas de violencia.

Los datos exhibidos demuestran que no alcanza con una orden judicial que determine la
restricción perimetral, si no se puede asegurar su efectivo cumplimiento, por lo tanto las
políticas de seguridad deben expresarse en su carácter preventivo. Actuar antes ya que
una vez consumado el femicidio solo queda, en el mejor de los casos, el castigo penal
pero esto no le devuelve la vida a la víctima y muestra de esta manera el fracaso y la
falta de prevención oportuna. Compartimos los dichos de Clara Santamarina, coordinadora del observatorio La Casa del Encuentro:
«Las desigualdades de género tienen un impacto directo sobre las violencias extremas;
abordarlo solo como un fenómeno criminal oculta un fenómeno social, cultural y político
que hacen posible que estas violencias sean ejercidas


«Una de las problemáticas actuales que siguen reproduciendo nuestra sociedad es la
cultura de la violación, abuso, machismo y de la violencia de género en todas sus
formas».
«Se requiere de un cambio cultural de no aceptación de la VG, que se trabaje más sobre
la prevención más que de los femicidios; el antes y NO el después. Que sea una prioridad
política el financiamiento.
» Hay una gran cantidad de programas en marcha; pero el Talón de Aquiles es que necesitamos estadísticas oficiales más completas e interministeriales y una protección
integral y efectiva para las mujeres víctimas de VG.

Podes escuchar La Revolución de la Mañana, de Lunes a Viernes de 9 a 13 hs

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