Milei irrumpe tras el fracaso de Cambiemos y la desilusión del Frente de Todxs

Editorial – Nota de opinión: Sebastián Binni – 20 de Agosto 2023

Aún perplejos por el resultado de las PASO del domingo 13 de agosto, nos proponemos sumar una reflexión a la enorme cantidad de análisis y expresiones de catarsis que circularon desde el domingo a la noche. 

Milei: una alternativa tras ocho años de fracasos

Para empezar, el triunfo de Milei nos sirvió para reconocer un malestar con “la política” que percibíamos pero que no alcanzábamos a dimensionar.  Y, si bien pueden quedarse cortas, las ideas más simples suelen ser muy útiles para explicar lo que sucede. En este caso, como sugirió Ofelia Fernández en entrevista a este medio, Javier Milei aparece como una alternativa para millones de compatriotas que ven cómo su vida empeoró los últimos ocho años y que decidieron tirar a la papelera de reciclaje la grieta “kirchnerismo-antikirchnerismo”.

Tanto con Macri en el gobierno, como con Alberto Fernández, trabajadores formales e informales y jubilados ven cómo sus ingresos se deterioran frente a la inflación. Aunque existen diferencias notables entre ambos gobiernos, la nula vocación de la administración Fernández de dar la batalla cultural para explicarle al pueblo los condicionamientos que impone la deuda externa legada por Macri, hace que ante los ojos del ciudadano de a pie todo sea percibido como una misma y prolongada letanía. En este plano cabe agregar, como señala Ernesto Seman, que “aquellas cosas que Milei apunta a destruir fueron debidamente esmeriladas por quienes ahora fueron derrotados”. En otras palabras, la derecha creció y crece sobre la mala praxis, los silencios y las concesiones del nacionalismo-popular y de las izquierdas.

Empujado por la enorme cantidad de minutos de aire en los multimedios, Milei supo articular el hartazgo social con un programa de minorías intensas, que abraza los principios del neoliberalismo extremo, el negacionismo del terrorismo de Estado y la reacción anti-feminista. Con un discurso que combina la exposición de los principios de la economía neoclásica, el rechazo a la política y que promete estabilidad monetaria vía dolarización, la convocatoria reúne a liberales alberdianos, conservadores, sectores “celestes” reaccionarios junto con varones jóvenes frustrados, trabajadores sin derechos, clase media empobrecida. Este es el “pueblo” de Milei que encuentra en una dirigencia política ineficaz e impotente el enemigo imprescindible: la casta.

Juntos por el cambio perdió, ¿Macri ganó?

Aunque suene exagerado, no está mal decir que la Alianza Juntos por el Cambio fue la máxima derrotada del domingo pasado. En particular, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta es la cara del fracaso que demuestra que, en nuestro país, no hay peor cosa que verse como ganador por anticipado. Desde 2021, con el traspié electoral del Frente de Todxs, Horacio se figuraba un camino allanado hacia el sillón de Rivadavia. Pero Macri tenía otros planes y desde un primer momento le plantó una oposición interna que carcomió su armado electoral y lo desperfiló en el debate público.

Además de la derrota de su rival interno, el apretado resultado de las PASO dejó en primero y segundo lugar a dos expresiones ultraderechistas que realizan la aspiración del bando acérrimamente antiperonista de la élite argentina: dejar al peronismo fuera de competencia en un eventual balotaje. Como una discusión que se reproduce en loop desde fines del siglo XIX, las clases dominantes argentinas se debaten entre la exclusión de lo popular o su integración vía concesiones. La actual elección les ofrece la oportunidad de marginarlo sin recurrir, como hicieron a lo largo de la historia de nuestro país, a los golpes de estado.

No obstante, el camino para que Bullrich sea una de las contendientes del balotaje no aparece allanado. El 28% alcanzado por la Alianza Juntos, aparece muy lejano del caudal de votos 2019 o 2021, y pone en evidencia que una parte del electorado dejó de percibir a esta coalición como una alternativa viable al peronismo. Peor aún, vista como parte de “la casta”, Bullrich tiene el desafío de sostener los votos de su contrincante interno y sumar adhesiones entre quienes prefieran un cambio de signo de gobierno. Un voto útil que, por lo general, prefiere inclinarse para el que pueda verse como ganador.

Finalmente, la escena del final del domingo por la noche ubicó nuevamente a Macri en un lugar protagónico, como el artífice de un escenario electoral que le permitiría avanzar sin concesiones.

El laberinto de Unión por la Patria

A pesar de todo, el resultado final, un virtual triple empate, dejó a la coalición gobernante en carrera. El mayor problema del oficialismo en su búsqueda de reelegir es que la propuesta ahora encabezada por Massa adolece de un rumbo claro que ahuyente el fantasma de la hiperinflación y brinde un horizonte de expectativas que augure estabilidad y bienestar.

Presentado como un piloto de tormentas, la inflación en tres dígitos parece aguarle la carrera al ministro-candidato quien no despierta entusiasmo en la militancia de Unión por la Patria, ni siquiera de aquellos que conspiraron al filo del cierre de lista para que encabece la fórmula. Candidato de la mesa chica del peronismo, acorralado por la injerencia del FMI que patea los desembolsos y empuja la devaluación del peso, Massa tiene el desafío mostrar en dos meses lo que el gobierno de Alberto no pudo en casi toda su gestión: eficacia política y un discurso que seduzca y permita mostrarles a los argentinos que hay mejores opciones que el abismo que simboliza Milei.

Argentina humana: un programa político para las batallas del presente

La buena cosecha de votos de Juan Grabois en la interna de Unión por la Patria, que cobra mayor valor a la luz del ninguneo y subestimación por parte de la dirigencia peronista y medios afines, enseña la importancia de empatizar con el malestar social y de dotar de contenidos programáticos la campaña electoral. Ante la crueldad del capitalismo contemporáneo, la propuesta de una Argentina humana traza una nueva línea divisoria y convoca con amplitud más allá de las adhesiones partidarias a enfrentar la deshumanización y la destrucción de la Casa Común que genera el neoliberalismo.

En un mismo sentido, es importante destacar la performance electoral de Axel Kicillof en la provincia que, en un escenario adverso, optó por expresar sus ideas y defender la gestión provincial planteando una campaña “Derecho a tener derechos” que reivindica el hacer de los gobiernos kirchneristas y se contrapone con los discursos de derecha. El buen gobierno de Axel y las propuestas locales que lograron sostener la fuerza política e incluso ampliarla, como hizo Raverta en Mar del Plata, dejaron al peronismo competitivo en las PASO y mantienen vivas las posibilidades de la fórmula Massa-Rossi.

Empatizando con la frustración de millones de argentinos, exponiendo propuestas que den cuenta de un programa de gobierno sin concesiones a la derecha, tal vez Massa tenga chances de dar vueltas la elección y evitar a los argentinos la cirugía sin anestesia que proponen Milei y Bullrich. 


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